El pasado 20 de Noviembre en la Sala de Cámara del Auditorio Príncipe Felipe, se rindió homenaje al maestro Antón García Abril con un concierto en el que se interpretaron algunas de sus canciones de entre su gran producción.
Como discípula suya, conozco de cerca sus razonamientos estéticos y pensamientos musicales. Lo que dice y piensa está presente en su música, lo cual le revela como coherente de pensamiento, sentimiento y acción. Además, su personalidad cercana y simpática, queda también de alguna manera impresa en sus obras y llega hasta nuestros oídos.
Reconozco en él al gran maestro por su forma de transmitir lo que sabe y su humildad al hacerlo; una persona inteligente, con gran avidez intelectual; un músico con instinto y con un gran conocimiento de su profesión.
Nuevo año en la EAEM con el maestro García Abril @F_AGarciaAbril #nosimportalamusica #composicionmusical #makemusic pic.twitter.com/2ssqnodpLS
— Ana Silva (@AnaSilvaMusica) noviembre 26, 2015
La fenomenal experiencia de asistir este verano al Curso Universitario Internacional de Música Española «MÚSICA EN COMPOSTELA» culmina para mi con la recepción de este Premio Andrés Segovia-José Miguel Ruiz Morales. Me siento feliz porque, además de ser un reconocimiento al trabajo realizado, me otorga una beca para volver al curso. Músicos de todo el mundo reunidos por una pasión que es la música con el objetivo de mejorar y compartir su arte. Gracias.

Gran noticia la que recibí el 23 de Junio de 2015 cuando me comunicaron que había sido becada para asistir al Curso Universitario Internacional Música en Compostela. Grandes expectativas puestas en juego sabiendo que recibiría las enseñanzas de Antón García Abril y Maximino Zumalave. Y por fin, llegar a la Residencia del Burgo de Las Naciones; gente de todo el mundo y todas las edades buscando su habitación, despistados y con nervios; ceremonia de recepción de los alumnos que entramos a la sala del Hostal de los Reyes Católicos en fila cantando el «Laudeamus Iguitur»; recepción de las acreditaciones de mano del director del curso y los profesores. Y luego, las experiencias: clases, desayunos, caras de sueño, comidas compartidas, conciertos, cánticos por los pasillos que a veces no te dejan descansar, sonidos de cuerdas en la residencia, cafeses, albariños, foto de familia, recepción en el Ayuntamiento, viaje a Pontevedra, conciertos de alumnos, risas, cansancio, músicas compartidas, concentración, queimadas, personas excelentes que nos ayudan, amig@s que nunca olvidaremos… experiencia muy muy intensa que culmina para mi y algunos otros con la recepción de un Premio dentro de tu especialidad, el Premio Andrés Segovia-José Miguel Ruiz Morales.
Experiencia inolvidable, vivificante, renovadora y adictiva.

El maestro Antón García Abril abría las sesiones del Taller de Composición en la Escuela de Altos Estudios Musicales el día 24 de noviembre de 2014 con esta disyuntiva que se convirtió en una constante a lo largo de los ocho meses de duración del curso.
«El acto de componer supone un hecho natural al que se le suma la técnica»
El compositor produce las ideas como elementos de inspiración, pero esto no basta para producir una obra musical. Necesitamos conducir esa idea de un punto a otro, y esto lo hacemos mediante la técnica. Las intuiciones quedan enseguida cortas. Sin técnica, es imposible realizar una obra musical.
A la vez, las ideas surgen de la técnica; no hacemos nada que no sepamos. Cuando la técnica va creciendo, las ideas van creciendo.
«La creatividad del compositor está marcada por su técnica»
Los dos componentes se retroalimentan: la inspiración se conduce con la técnica y la técnica lleva a la inspiración. El artista parte de lo que siente y lo encuentra en su técnica que, a su vez, dignifica a la inspiración. Por tanto, ninguno de los elementos de la obra de arte -intuición y técnica- es válido por separado. Los dos terminan siendo una sola cosa.
«Todo es posible cuando se hace arte con la técnica»